martes, 30 de septiembre de 2014

Agrupaciones, conjuntos, grupitos, clanes, ¿clases sociales?, ¿grupos sociales?, bah...

¡Muy buenas a todos!

No sé si estabais esperando a que publicase algo sobre la vuelta al cole/insti/trabajo/suicidio, o si seguís esperando a que lo publique... Si es así, la lleváis clara ¿y cómo es que tienes seguidores?
Nop, no voy a publicar nada así, principalmente porque me entraría una depresión de un par de narices, ay. Hoy mi Cajita de Ensueño to random os va a hablar de un tema bastante actual, un tema que para muchos es muy simple, pero... Bueno, aquí estoy yo para complicar las cosas.

Últimamente a la gente le ha dado por ponerle etiquetas a todas las personas que se pasan por su lado. ¿Qué? Sí, lo sé. Eso siempre ha pasado. Pero es que ahora no son solo las típicas etiquetas de "feo", "guapo", "putilla", "empollón", "pija" y "gilipuertas". Ahora la gente además de darte la personalidad que ellos creen que tienes en sus etiquetas, te dan el grupo al que perteneces y todo. Esta sociedad es taaaan maja, joder :)) Deja las ironías, que para eso estoy yo, tss. En fin, así es como nacieron las putas del grupo de las chonis, los empollones del grupo de los frikis, los intelectuales de su clan de nerds, los posers de su hermoso grupo de hipsters, las fangirls, los fanboys, geeks, y la madre que los parió a todos. 
Los que os vengo a decir es que la gente que nos rodea, que suele tener una inteligencia inimaginable, nos juzga y nos pone unas etiquetas u otras según nuestra apariencia, carácter, o hobbies. Por si no me habéis entendido, vosotros probad a meter las narices dentro de un libro en presencia de algún subnormal con aires de grandeza, y os aseguro que en menos de 5 minutos su cerebro habrá procesado la información necesaria para que cuando te mire se abra una pestañita debajo de ti en la que ponga con letras claras y grandes "EMPOLLÓN/A". Y esto no solo ocurre con las bellísimas personas a las que les mola leer. Tú cómprate unas gafas de montura gruesa, las típicas gafas de ahora, joder. En cuanto te las pongas tendrás que mentalizarte de que tú, querido amigo, ya no eres Pedro, ni Juan, ni Ambrosia, ni Mercedes. Cuando te las pongas serás un puto hipster con 9 iPhones que tiene una fábrica de hacer café para el Starbucks bajo su cama. Uff, y ya si te haces un moño en lo alto de la cabeza, te coronan como choni 1ª de los leopardos. 
La sociedad está agilipollada, joder. Hoy en día la pose que tengas en la foto del Instagram, o la marca de tus gafas, deciden quién eres y cómo piensas. No digo que asociar unas gafas de montura gruesa con un hipster sea una locura, pero jolines, que dejen de judgarnos por detalles tan idiotas como esos. Y dejo bien clarito, gente, que leer libros no convierte a nadie en marginados sociales ni en frikis. Los que somos frikis, somos frikis porque nos han parido así. Pero no te vas a convertir en un puto marginado por leer algo, digan lo que digan, y piensen lo que piensen. Dejad de juzgar por detalles minuciosos y empezad a conocer cómo son las personas, porque muchas veces guardan sorpresas que lo más probable es que no os hayáis imaginado. Y que se quemen las etiquetas sociales, que cada uno es como es, y pertenece a dónde él mismo quiere.

Dicho esto me piro ya, pero antes doy las gracias a toda la gente especial que se para de vez en cuando a leer mis paranoias o lo que sea que haya escrito. Os invito a dejar vuestros comentarios con vuestras opiniones  en esta maravillosa entradita, y nada más que decir. ¡Nos leemos pronto!


Carol ✰❤(^ω^)❤✰

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Decepciones

Muy buenas de nuevo.
He estado pensando y... Bueno... Creo que no es necesario que todas las entradas tengan que ser tan largas como las que he escrito hasta ahora. Lo que quiero decir es que probablemente de ahora en adelante suba entradas más a menudo, pero más cortas. Hay veces en que un par de palabras son capaces de decir muchas cosas, ¿no? Pero bueno, siendo yo, estoy segura de que siempre me explayaré un poco.

Gracias a Dios, hoy no estoy taaaan depresiva como cuando escribí la anterior entrada. En fin, mi Cajita de Ensueño se hace la fuerte, y no está dispuesta a hundirse. Sin embargo, hay un tema no muy optimista rondando por mi mente... Señoras y señores: ¡hoy hablaremos de las decepciones y las desilusiones!

Sí, jolines, a todos nos han decepcionado o desilusionado al menos 4 millones de veces en la vida. O al menos a mí... El caso es que todo empieza siempre igual: te ilusionas sobre un tema, tienes unas expectativas grandiosas sobre una persona, estás emocionadísima porque algo especial va a ocurrir... Y te pegan el chanclazo en la cara. Sí, yo creo que cuando te decepcionan, lo que sientes es muy similar al dolor de un chanclazo en todo el geto. Y sinceramente, a mí me han pegado un chanclazo bastante grande... En fin... En mi opinión, las decepciones que más duelen son las que se deben a las personas. 
Vas con tu carita feliz, confiando en cierta personita, ilusionándote sobre lo que podríais hacer. Con el tiempo le coges cariño, y hablar con esa persona ya forma parte de tu rutina. Al final no hay ni un día en el que no sepas nada de esa persona. Y PLAAAS. Chanclazo, y de los que duelen. Esa personita va desapareciendo y alejándose poco a poco de tu vida por una razón u otra... Y tú te quedas sin esa persona, pero sí que te quedas con el gran vacío que te ha dejado en el corazón, que no es poco.
 Qué bonitas son las decepciones... Y no penséis que estoy hablando de cursiladas amorosas... Esto ocurre con amigos, amigas, familiares... bah. ¿Qué os voy a contar que vosotros ya no sepáis? En fin, en mi caso siempre es lo mismo. Me cuesta algo confiar en la gente, pero cuando confío en alguien durante algo de tiempo, le acabo cogiendo cariño. Y bueno... Muchas veces me encariño con las personas equivocadas, que acaban dejándome ese vació del que hablé en mi interior. 
A veces pienso que eso me afecta tanto porque soy algo inmadura, o simplemente porque tengo demasiado grande la vena sentimental... Pero los chanclazos me duelen bastante... De hecho, con el tiempo he estado dándole vueltas a todo esto y he llegado a la conclusión de que la única forma de que las decepciones no me duelan tanto, es no haciéndome ilusiones tan fácilmente con todo. Un escudo antidecepciones... Algo que me avise de que las ilusiones se pisotean en este mundo. Pero no tengo remedio, en fin... 

Os animo a dejar vuestros comentarios y opiniones bajo la entrada, y si estás leyendo este blog y no lo sigues, te invito a seguirlo también.

Carol ✰❤(^ω^)❤✰