martes, 29 de diciembre de 2015

UNDONE

"¿Por qué todo suena tan mal? Las palabras ya no crean lazos entre ellas. Ahora se limitan a ser expulsadas. Caen en el papel con un ruido sordo y se mantienen tan frías... Tan frías que no puedo evitar borrarlas una y otra vez. Pero debo escribirte algo, lo que sea. Aunque no sea algo tan cálido como lo que debería ser. Al menos son palabras que vienen de mí, de mis entrañas. Lo que no puedo pretender es que vayan a transmitirte algo si yo ahora mismo no siento nada. Solo siento frío. Se me han dormido los pies, y siento que los dedos de las manos se me van a caer a pedazos. Perdóname, no necesitas saber eso. Es solo que... odio mentirte. Aún así sé que a partir de este punto, la lectura ya no te podrá ser agradable. Perdóname de nuevo.

Sé que entraste en mi casa y después en mi dormitorio. Fuiste muy cuidadosa y lo dejaste todo en su sitio, pero cuando entré allí horas después, percibí tu perfume como una bofetada que me resultó totalmente familiar. Aún te queda tanto que aprender... Y seguramente pensarás que yo no pretendía que encontraras ese cuaderno. Pues bien, ese era mi objetivo. Así que en parte puedes pensar que estaba esperando a que entraras en mi casa para dártelo yo mismo. De todas maneras, creo que es mejor que lo hayas cogido por tu cuenta. No por nada, sino porque aún no sabía cómo podría mirarte a la cara después de que hubieses abierto aquello. Debo decirte que se me había pasado por la cabeza la opción de salir corriendo. Sí, eso es exactamente lo que he hecho. Y obviamente no te diré dónde estoy, como ya habrás podido deducir. Solo te diré que lo último que deseo ahora es encontrarme contigo.

Ahora pensarás que empezaré a explicarte lo que viste entre mis páginas. Pues no, no lo haré. No seas tan egoísta, Ivory. Piensa también en mí, en lo que me duele hablar sobre algo que pone en duda toda mi existencia. Hablar de ello sería como explicarte lo bien que te he mentido durante todo este tiempo. También supondría desnudar todo mi ser ante ti, cosa que no pienso hacer en ningún momento de mi vida. Así que, llega a tus propias conclusiones. Dibújame en tu mente de la forma que prefieras. Olvídame o piénsame, porque no sabré que lo estás haciendo. El cuaderno te pertenece ahora, y sí puedo decirte que todo lo que hay en él es cierto. De ti depende descifrarlo, ponerlo en práctica, o esconderlo, porque no deseo que nadie conozca todo lo que hay escrito. Confío en ti, Ivory. Debes ser consciente de que ese cuaderno es algo muy importante, y que muchos deben andar ya detrás de él. Me siento algo culpable por que corras ese riesgo, pero eres la única que sabrá guardar mi secreto.

Espero que me sepas perdonar y te prohíbo rotundamente que vayas a buscarme. No tengo miedo de que me vayas a encontrar, porque sé que te será imposible hacerlo, pero no quiero que andes tú sola por ahí vagabundeando como un perro.

Esta será la última vez que me podré comunicar contigo, aunque ni siquiera puedo estar seguro de que vayas a encontrar esta carta. Sea como sea, dudo de si hacer de ésta una despedida emotiva, o algo más serio y formal. El frío me aturde, me cuesta razonar en estos momentos, pero el hecho de que no voy a volver a verte me produce una sensación que simplemente no me deja abandonar el papel sin decirte lo mucho que yo te amo. Se me mezclan emociones en el pecho, no quiero saber que pensarás de mí en el momento en el que hayas llegado a este punto de la carta. Pero todo esto que estoy haciendo o que ya habré hecho es lo correcto, lo que debería haber hecho mucho antes de conocerte, así al menos ninguno de los dos lo estaríamos pasando tan mal, pero eso es algo que ya no tiene solución.

Vive feliz y risueña como siempre lo has hecho, y todo este mundo será más bello.

Déibel."

Carol ✰❤(^ω^)❤✰

domingo, 15 de noviembre de 2015

Intento #1 (rimas al tuntún)

No te manches la sonrisa
de esas palabras diarias.
Vienen de gente sin tinta
que ha quedado despintada.
Gente tóxica, amargada, 
egoísta, interesada, 
quieren hacerte saber 
que así todo les va bien. 
Aléjate, pobre criatura, 
de esas sombras contagiosas, 
vuela muy lejos de ellos, 
conviértete en mariposa.
Sé que es duro, complicado
cuando coges de la mano
a carcasas tan brillantes
que resultan ser farsantes.
Pero aleja esos temores
y controla tus bemoles
ahora mira por lo tuyo
todo esto es más que orgullo.
Ya es hora de que entiendas
que ellos no tienen las riendas
de esa cabeza amueblada
de ideas desordenadas.
Así que coge esa espada,
la que tenías guardada
bajo el polvo de los años
que a tantos hicieron daño.
Saca pecho, eres fuerte.
Que no se rían al verte.
Lucha por aquello que amas.
Rompe esposas, siembra llamas.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Reviviendo a Math

"Por una vez, podía dar una explicación sencilla para justificar mi comportamiento. Cualquiera se esperaría que detrás de todo aquello, estuviese alguna razón extraña e inimaginable que me obligase a ser quien no era. Pero no, en absoluto.
Sé perfectamente que echarle la culpa de algo al tiempo es una de las excusas más baratas que se pueden utilizar. Pero en este caso estoy totalmente seguro de que fue el tiempo el que hizo mella en mí. No sé cuándo sucedió. No fue algo que fuese aumentando ni que fuese cultivándose con el tiempo. Tengo la certeza de que no ha habido ningún proceso que desarrollase poco a poco ese sentimiento en mí. Simplemente, sucedió. Un día desperté y sentí aquello en mi interior como una madre embarazada puede sentir a su bebé. Al principio fue extraño. Empecé incluso a cuestionarme si aquello era fruto de una falta de contacto con la sociedad, algún tipo de bomba que se activó porque no pasaba demasiado tiempo con demasiadas personas. Pero pronto supe que no. Mi vena antisocial no producía en mí el mínimo estado de alteración, de hecho era mi vía de escape. Así que estuve dándole vueltas a aquello durante aproximadamente cinco días. Cinco días en los que no podía dejar de pensar en qué había hecho mal para que eso naciese de repente. Intenté que nadie notase aquello, que nadie se diese cuenta de que había sucedido. Revisión tras revisión, intentaba aparentar la serenidad y el poco interés que había mostrado durante todos los días de mi vida. Sin embargo, mi mente empezó a jugarme malas pasadas. Empecé a pensar que aquello que me acompañaba y que podía sentir a la perfección, era totalmente visible para todos los médicos y científicos. Montaba historias donde todos ellos estaban esperando a que confesase para someterme a uno de esos electroencefalogramas que poco decían sobre mí. Llegué a pensar que ellos mismos fueron los que provocaron que aquello naciese en mí, y estaban experimentando conmigo como si fuese una rata más de sus laboratorios. Pero pronto me di cuenta de que como tantas veces había pasado, estaba totalmente equivocado. Ese sentimiento al que tuve que enfrentarme más tarde cara a cara, había sido programado para aparecer en mi ser desde que yo había nacido, pero hasta aquel momento no había dado señas de vida. Era increíble que en mis diecisiete años de vida no hubiese experimentado nada como lo que estaba experimentando entonces. Aun así, quería deshacerme de esa sensación lo antes posible.
Pedí permiso para salir del edificio, con la excusa de que necesitaba que el aire acariciase mi pálida piel, y fui hacia el único lugar que conocía como la palma de mi mano, aquel lugar donde padecí un trauma en mi más tierna infancia. Aún recordaba como aquellos dedos manchados de barro se posaron sobre mi mejilla. Seguía recordando sus palabras, la temperatura del lugar, el aspecto que tenía... Lo único que había olvidado era la sensación que aquel conjunto de cosas me produjeron. Fue una sobrecarga de sensaciones nuevas que acabaron haciendo que algo explotase en mi interior. No estaba preparado para aquello, de la misma manera que no estaba preparado para lo que estaba apunto de ocurrirme.
Llegué al lugar en cuestión. Habían cambiado el mobiliario urbano y los árboles habían perdido sus hojas debido al invierno. Por lo demás, aquel seguía siendo el mismo parque. Lo observé todo con cautela y almacené toda la información en mi compleja tarjeta de memoria. Cuando estuve lo suficientemente seguro de que no había nadie en el lugar, me senté en el segundo banco empezando por la derecha. Rocé los listones de madera con los dedos y aspiré el olor a tierra que siempre había allí. Aquel sitio me relajaba, me reconfortaba, me hacía no querer volver al edificio. Hasta que empecé a escuchar pasos. Todos los pelos de mi piel se erizaron. Empecé a recordar lo que tantas veces había tenido que recitar: "mantente indiferente ante cualquier contacto humano". Los pasos se escuchaban a unos cinco metros. Aquella persona estaba usando botas, unas botas con la suela muy sucia por el barro. Barro. Me mantuve inmóvil en el banco. Miré hacia el frente y fijé la mirada en un punto. La persona rodeó el banco y me saludó dándome las buenas tardes. Me mantuve en silencio, pero aquel ser se empeñó en acabar con mi paz sentándose a mi lado en el banco. Seguí mostrándome indiferente. La persona abrió el bolso que llevaba colgado en el brazo derecho y después abrió ruidosamente un paquete de comida. Lo que fuese que estaba masticando hacía un ruido terrible que me empezó a molestar. Cambié el punto de mira hacia mis pies y observé la tierra. El ruido seguía y aquella maldita bolsa no se vaciaba nunca. Sin poderlo soportar más, me levanté y decidí acabar mi visita al exterior.

-- ¿Matthew?

Aquella persona había pronunciado mi nombre y eso provocó que me parase en seco. Me habían reconocido. Cosa que era casi imposible. Nadie me conocía. Los médicos decían que nadie me conocía.  ¿Qué demonios estaba pasando? Primero, aquella cosa aparecía de buenas a primeras y ahora ese ser me reconocía como podría haber reconocido a otras cientos de personas. Me giré con cautela observando despacio a aquella muchacha de no más de dieciocho años. Mi asombro fue desastrosamente notable. Era ella, la culpable de las terapias anti-traumas que tuve que sufrir durante cuatro años. Aquel ente de manos sucias que no parecía saber nada sobre ética e higiene. Ahora parecía más higiénica pero seguía sin saber nada sobre ética. Tuve que comunicarme con ella, me fue totalmente imposible no hacerlo.

-- No me vuelvas a poner tus sucias manos encima.

Aprovechando su desconcierto, huí de la situación como una liebre huye de su perseguidor."

Carol.

sábado, 31 de octubre de 2015

Mi curiosidad me matará

Cuando la razón clavaba sus uñas en la pizarra pintarrajeada de mi mente, el sonido que se producía en mi cabeza era difícilmente soportable, era algo que pocas personas podrían siquiera escuchar sin perder los estribos. Sé de sobra que aquel sonido desagradable no era más que el simple aviso que me alertaba de que no podía caminar siempre con los ojos vendados y el corazón en la mano. Pero, ¿qué más daba? Era y soy joven, inexperta y fácilmente modelable. No me preocupaba ir por ahí con más de una cicatriz fuese donde fuese y pesase a quien le pesase. Sin embargo, el hecho de que ignorara rotundamente aquella alarma de peligro, me hacía parecerme más a un suicida que a una persona que tiene las riendas de su vida. Buscando entre laberintos de recuerdos y pensamientos a mi ser más racional, me lo encontraba sentado, risueño y diciendo que en el fondo sabía perfectamente que el camino que estaba cogiendo era el que más daño me haría al final. Entonces, como una tonta, apoyaba teatralmente el dedo índice sobre mi labio inferior, y me preguntaba a mí misma cuál era la razón por la que tanto me gustaba andar por aquellos caminos que me dejarían hundida de cuello para abajo. "Curiosidad", susurraba aquel ser de mi interior que parecía saberlo todo sobre mí. Y me era totalmente imposible no acordarme de aquel dicho tan gastado que nos cuenta que la curiosidad mató al gato. Quizás soy irónica sin saberlo ni quererlo, quizás me gusta que mis fracasos tengan ese brillante punto irónico, quizás, en la placa que descanse encima de la tumba en la cual yazca mi satisfecho cadáver, rece ese dicho como si fuese un resumen completo de mi vida.

domingo, 4 de octubre de 2015

Intento volar

Me cortaron las alas, despacio, mientras sonreía, ilusa e inocente. Se tomaron su tiempo en hacerlo, no podían dejar que alejara mis pies del duro, frío y cruel suelo. Empecé a tropezar como una tonta, a llorar por cosas pequeñas, a darme cuenta de que mi vida estaba escrita por manos estrictas que prohibían mi imaginación. Y cuando vi mi cuerpo en el espejo, una carcasa sin alas, vestida de gente corriente y amargada, no pude evitar querer hacer todo lo posible por acabar con aquella repentina pesadilla.
Acabé reuniendo fuerzas de donde no las tenía, y seguí avanzando en mi camino como el soldado que acata órdenes de su superior. Inventé mil espadas, cientos de máscaras, montones de cascos. Sabía que aquella travesía sería muy dura, y que caería en muchas fosas de las que tendría que salir clavando las uñas. Así que me armé bien, caminé con gente gris y sin luz a la que acompañé durante tramos cortos, seguí a los soldados más seguros de sí mismos, que acabaron abandonándome, y al final, en una encrucijada, me vi totalmente sola. Fue entonces cuando eché en falta a mis alas. Mis queridas alas, lo único que me alejaba de la realidad. Y de mi camino.
Entonces, como una idiota, intenté volar, mientras todos los soldados grises me señalaban y se reían de mí. Intentaba volar saltando, tirándome desde sitios altos, haciendo cualquier cosa... Hasta ahora.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Querida mentirosa

Unos tan claros y otros tan oscuros. Unos tan seguros de su camino y otros tan perdidos. Unos que hablan demasiado y otros que deberían hablar de vez en cuando. Y yo divirtiéndome tanto. Aparentemente. Posiblemente. ¿A quién quiero/quieres/queremos engañar? Puede que no seas transparente, pero si hablamos de cosas translúcidas, tú puedes incluirte en ese grupo como una de esas mamparas para las duchas. Se te ve el plumero, querida. Sabemos que tus ironías solo son pequeños escudos que te sirven para matar el tiempo y sonreír alguna que otra vez. TE VEMOS. No eres invisible. Tampoco inservible, aunque nos lo quieras hacer pensar. No eres idiota, no pasas los detalles por alto. Y mientes demasiado MAL. Mal, muy mal, todo lo que cantas por esa boquita de princesita es una GRAN MENTIRA. Al menos mientras nos hablas de ti. Querido personajillo de segundas, ¿a quién quieres engañar diciendo que tú no sabes nada, que tú estabas en otro sitio, que tú nunca lo harías, que posees la tensión y la determinación de una muerta? SABEMOS dónde se esconden tus demonios, te tenemos calada. Y no eres inocente. Todos los altares sobre los que has intentado reivindicar tu inocencia están agrietados y corruptos. Pero tú quieres seguir tejiendo una interminable corona de verdades que solo acabarás creyéndote tú. TÚ, querida mentirosa.
Me gustan las autocríticas.

Carol.

martes, 25 de agosto de 2015

¿Qué pasaría si...?

La niñita de porcelana abrió los ojos con pesar y miró al mundo con miedo. Todos sabemos que la niñita de porcelana es una sucia farsante, experta en aparentar una paciencia que no tiene. Experta en imaginársela e inventarla de la nada. Experta en hacerse creer a sí misma que todo iba bien y que las venas de la cabeza no se le estaban hinchando. Experta en... herniarse... poco... a poco... Experta en... experta... en... atosigarse... en... ponerse nerviosa... en... 
La niñita de porcelana tenía miedo de sí misma. Tenía miedo de lo que podía llegar a pasar si no paraban de apalearla. Tenía muuuucho miedo de todo lo que estaba pasando por su cabeza. Pero se controlaba... a duras penas... Se controlaba... sin querer... Se controlaba y no quería controlarse, sabía que si no lo hiciese una vena oculta en su interior explotaría y todo se cubriría con sangre. Sangre de quien estuviese cerca de ella... Sangre. Y en su interior la venganza la tenía atravesada con estacas y alambre de espino. La tenía atada de pies y manos. La tenía amordazada hasta los topes. No podía respirar. Estaba a un paso entre llorar y estallar en impotencia o hacer una masacre humana. La niñita de porcelana no sabía que hacer. Inspiraba, respiraba, jadeaba. Una lluvia de piedras y palos caía sobre su cabeza haciéndola gritar. Notaba la presión de aquella vena rebelde en su cabeza, y se mordía los labios con fuerza para controlarla mientras la sangre chorreaba de entre sus dientes. La presión... podía... con ella... Oía risas, carcajadas. ¿Quién podía ser tan cruel como para mofarse de su dolor...? De pronto todo se volvió oscuro.




Y fue entonces cuando ella empezó a reírse del mundo muy, muy, muy fuertemente... sin compasión.

martes, 7 de julio de 2015

THE LONELY

Soy consciente de que esto se está convirtiendo en un diario sobre mis paranoias sin sentido, pero me gusta tener un diario así.

Respiración ahogada, ojos llorosos, mis manos se aferran a mis antebrazos queriendo aferrar algo seguro. Pero no encuentran nada seguro en esa esquina oscura. Esa esquina que se me aparece en sueños tantas y tantas veces. "I'm the ghost of a girl that wanted to be most, I'm the shell of a girl that I used to know well." Me miras asustado una vez más, pero no tardas en sonreír. Es entonces cuando mueves tus labios despacio formando la palabra "vuelves". Y yo quiero escapar de ti, alimaña que todo lo destruyes. Y deseo como nunca abrir los ojos y disparar a esta coraza que construiste a mi alrededor. Y me odio a mí misma por añadir dramatismo hasta a esta entrada. Pero el drama me acompaña de la mano de la tragedia. 

Me tiendes la mano. No sé si esa mano desea sacarme o atarme a la esquina. Aún así te doy la mano. Una melodía triste comienza a sonar. Susurras que es la banda sonora de mi vida, que tú la elegiste para mí y que esperas que me guste. Bailamos al son del piano cogidos de las manos. Quieres robarme algo y lo sé, pero sigo bailando mientras nos alejamos de la esquina. Nunca pensé que la única forma de alejarme de ese lugar fuese bailar. Quizás no era bailar, sino mirarte, pero tu mirada emitía destellos que bien podían pasar por bailarinas diminutas y luminosas. 
Entonces nos paramos. Vuelves a sonreír. Me sueltas la mano. Das dos pasos hacia atrás. "Dancing slowly in an empty room, can the lonely take the place of you? I sing myself a quiet lullaby, let you go and let the lonely in to take my heart again." Grito. Me quieres y ahora lo sé. Pero me quieres llenar el corazón de ti. De soledad. Vuelve a la esquina. Vuelve a la esquina. Vuelve a la esquina. Vuelve a la esquina.

https://www.youtube.com/watch?v=HO4e4nCYBEo

domingo, 31 de mayo de 2015

Encuéntrame

Me tocas el hombro y te miro sin verte. Ahora no es el mañana lo que me preocupa, sino el ayer. Están desenterrando mi ayer. Están desvelando mi ayer. Otra vez. Y todo se repite como un círculo tóxico y suicida.
Me hablas de risas azucaradas y te observo sin escucharte. Poco a poco van cavando un hoyo en el gran pozo de mi alma, y sé qué buscan mis comienzos, mis amargos comienzos, las raíces de mis cadencias, pero los he escondido en tus abrazos.
Me miras a los ojos y divisas un vacío color café. Hay quienes comenzamos la guerra junto a la gente equivocada y en el bando equivocado. Hay quienes hemos sufrido los disparos de nuestros propios aliados. Ellos vienen a por las balas que nunca logré arrancar de mis entrañas.
Me tomas de la mano e intentas buscarle sentido a mis temblores sin querer volver a mirarme. Sabes que si me derriban tirándome las piedras del pasado, me duele el doble, y el dolor no siempre es efímero.
Musitas mi nombre para convencerte de que soy real. Diría que le tengo miedo a lo sucedido, pero sería mentira: tengo miedo de caer de boca en el mismo pozo y de la misma forma.
Me regalas sonrisas y recibes largos silencios. Ya no hay pilar fuerte y digno al que agarrarse en esta carcasa agujereada. Cuando mi carcasa se destruya solo quedarán quejidos, gemidos y el llanto de quien no supo abrir los ojos en el momento adecuado.
Me abandonas porque ya no me encuentras en esta prosa ruinosa, me buscarás en alguna guerra importante, no me hallas en los lamentos de un alma encadenada a su pasado.

Carol ✰❤(^ω^)❤✰

domingo, 17 de mayo de 2015

Nos inspiramos (dolor)

Me inspiras de la misma manera que me inspira una canción melancólica. No te lo voy a explicar porque no podrías entenderlo, pero tus palabras hacen que algo en mi interior suene de una forma armoniosa y limpia, provocándome una sacudida en las entrañas. Hablo de palabras profundas, obviamente. Ya sé que no siempre se dejan las cosas a huevo y en bandeja, pero como en una de esas últimas canciones de Hurts, si quitas todo adorno innecesario y te centras en la impecable letra, puedes llegar a sacar todo el sentido de un sentimiento profundo en proceso de exposición. O más empático aún, puedes llegar a sentir el sentimiento expresado. 
Tus puñales son mis puñales cuando me los narras entre susurros apagados, tus cadenas se me llegan a marcar en el pecho cuando me cuentas cómo te ataban a personas inútiles, tu tristeza son mis suspiros y esa mano amiga que se posa sobre tu hombro, no como señal de compasión, sino como un signo de que sé lo que has sentido. Pero tus lágrimas nunca serán mis lágrimas, y lo sabes. No somos de bandos enemigos, pero aunque seamos de bandos paralelos, nuestras guerras son diferentes. 
Tú alzas la espada con unas cosas y yo con otras. Pero eso no significa que no sepa de guerras: hay muchas maneras de salir casi invicta de una guerra junto a una espada. Y quien dice invicta dice medio muerta. Por eso me inspiras. Me inspiras sentimientos que creí haber dejado junto a mi espada en alguna guerra. Me los devuelves, me los sonsacas. Y lo haces sin ni siquiera percatarte de ello. Lo más bonito del asunto y a la vez lo más triste, es que todo lo que me inspiras y transmites con esas palabras disfrazadas, me produce un bello sentimiento de dolor. Sí, hay cosas en mí que se han quedado oxidadas por dejar de usarlas, así que supongo que por eso ese sentimiento me duele más de la cuenta. Aun así me gusta sentir esa punzada de dolor y melancolía en mi putrefacto corazón de vez en cuando. Es algo tan... humano... tan usual en mi pasado lleno de batallas... Me conmueve. Me conmueves. Y pocos logran hacerlo. De hecho he llegado a pensar que yo también te produzco esa retorcida punzada de recuerdos ya pasados ahí dentro. Sabes que lo mío no son palabras, sino silencios largos, miradas que se tragan sus sombras y muchos gritos ahogados. Supongo que esas cosas también transmiten si se saben interpretar, al fin y al cabo.

Mis guerras, tus batallas; mis caídas, tus tropiezos; mis sombras, tus cicatrices; mi tristeza, tu despecho. Mi sangre, tus lágrimas...

Carol ✰❤(^ω^)❤✰

martes, 12 de mayo de 2015

Al evadirnos de la realidad.

Me zambullo de un salto en mis queridos pájaros y sonrío como una tonta. Sabes que me encanta imaginarme cosas imposibles, cosas que agrandarían esa montañita de gestos y personas que me hacen feliz. Que pena que sean imposibles... Pero que lo sean es la principal razón por la que quiero lograrlas o conseguirlas. Y no me jodáis con la realidad de la narices: ya sé que no se vive de ensoñaciones y demás mierdas, pero son un buen método para quedarte ebria de todo lo que no sea la realidad. Porque la realidad es mala. A veces sí, admítelo. Solo asiente y di que sí, ya está. Aquí no nos podemos engañar con ideas progresistas y proyectos de un futuro con muy poco futuro. El mundo se deteriora y las personas también, pero estas últimas desde dentro. Y eso crea una realidad falsa, que nos engaña, y que cuando aparta las cortinas nos enseña sus verdades más crueles y dolorosas. En fin, que no apartes la cortina, joder. No delante mía, por favor. Ya he visto demasiado... Y cuando digo demasiado es demasiado. Solo quiero refugiarme de ese demasiado en algún escenario olvidado y sin un público que me pueda juzgar. No, no quiero público, estoy harta de ojos asesinos. Ojos que se vuelven hacia tu dirección para ver algo y modelar ese algo, pero nunca desde la verdad. Me voy a comprar una butaca en la última fila, porque si os soy sincera, me es indiferente quién se suba al escenario. Soy más de observar a los espectadores como una espectadora, desde el fondo, escrutando a todas esas cabecitas retorcidas. Y mola, cuando lo haces vives en la realidad, pero la tienes bien agarrada de las riendas. No es como si tú pudieses cambiarla. Pero sabes de qué royo va, sabes cuáles serán sus próximos movimientos. 
Así que a pastar, que os voy a meter a todos en una cajita cuadrada y os voy a estar observando día y noche. Cada hora. Cada minuto. Cada segundo. No parpadees. No respires. ¿Por qué me has mirado? Qué gran error. Crearé una realidad sola y exclusiva sobre ti y para ti. Claramente no será algo real. Pero haré que parezca totalmente real. Y todos en tu estúpido cubo se creerán mi realidad como los imbéciles que son. Te percatarás entonces de que tu realidad se ha visto distorsionada por mi realidad, y tu realidad de ahora en adelante serán solo dolor y mentiras. Todo muy bien repartido y a partes iguales, para que te lo comas con galletitas. Y claro, tú empezaste a odiar todo lo relacionado con lo real desde el maravilloso momento en el que te dignaste a mirarme y me cargué tu vida a base de mentiras. Pero es que mi realidad, mi verdadera realidad, explotó en cristales milimétricos hace milenios, cuando alguien la distorsionó completamente. Corre la cortina, en esta Cajita de Ensueño aún hay sitio para alguien más. Tranquilo... Puedes refugiarte en mis pájaros, los comparto. Pero no olvides que aunque no quieras, alguien vendrá y te arrancará de este lugar irreal e imaginado. Y eso duele aún más que vivir en esa cosa, esa verdad incierta y trastornada... Nuestra realidad.


Carol ✰❤(^ω^)❤✰

domingo, 19 de abril de 2015

Cruza, cruza, cruza, eres una mema.

Poco a poco vamos creciendo, y la vida nos muestra puertas que ni si quiera sabíamos que estaban ahí. Pero están. Y si no las abres y pasas de largo de ellas, puede que nunca puedas saber que hay tras ellas. Aun así, solo pido que alguien me agarre la mano antes de que entre en una de esas puertas. Porque si tras una de esas puertas hay un acantilado, estoy bien jodida. Y tengo miedo, mucho miedo. ¿Y si no me gusta lo que veo? ¿Y si me arrepiento? Puede que en estos casos ni si quiera sirva el típico "si no lo intentas, sí que te arrepentirás." Nadie me asegura nada, y creo que nadie correrá a darme la mano por si quedo suspendida en un abismo de adversidades. Quiero tener la certeza de que lo que hago no va a provocarme más inconvenientes de los normales. Me gustaría tener la certeza sobre ello... Pero no puedo tenerla. Puta incertidumbre. Esto ya no es jugar a ser una niña grande, esto es serlo. Y no me gusta... Ya no estoy segura de nada, no tengo la certeza de nada.

¿Puedo confiar en ellos? ¿Puedo llamarme a mí misma algo que no soy? Quizás no lo sé porque no he cruzado la puerta. Soy la última mema que se quedó mirando con curiosidad a través de una cerradura oxidada y vieja, una cerradura que sabe más por cerradura que por estar oxidada. Mientras me quedo sentadita delante de la puerta, los demás van a por palos para pinchar al bicho raro que no quiere cruzar. Para presionarlo, atosigarlo, obligarlo. Confundirlo. Confundirlo hasta que ya no sepa lo que quiere. Pensaría que son crueles si no supiera que lo hacen para salvarme de algo que ni ellos mismos saben bien qué es. Del descontento popular supongo, de miradas de desaprobación quizás. Pero a esas cosas ya no les tengo miedo. Así que seguiré sentadita delante de la maldita puerta como la mema que soy. Seguiré ojeando de vez en cuando la cerradura, y seguiré levantando el dedo corazón cada vez que se me acerquen rebaños de gente con palos afilados. Hasta que venga alguien a sujetarme la mano para no tener la posibilidad de caer si cruzo. Hasta que con muchísima suerte, tenga la certeza de que no sucederá nada malo. Hasta que recupere la seguridad en mí misma. Y hasta que me entere de que esa seguridad está tras la puerta. Espero que me entendáis... 


jueves, 9 de abril de 2015

16 añitos, fiera ♫ ♪

Sonreí levemente, no era plan de reírme sola. Otro año. Trescientos sesenta y cinco días. Ocho mil setecientas sesenta horas. Y muchos, bastantes, demasiados quebraderos de cabeza que afortunadamente ya habían pasado... para dar paso a muchos otros, estoy segura. El espejo seguía contándome lo mismo de siempre... Ojeras, pelo rebelde y piel de Casper. Las curvas eran las mismas y todo estaba igual, la cosa no iba a cambiar en 24 horas. Sin embargo, había una chispita en esos ojos oscuros que por una vez se veían risueños. 

Recuerdo que cuando era pequeña el dieciséis me parecía un número enorme, desmesurado, un número para chicas grandes con tacones y para muchachas emperifolladas que cambiaban cada hora de novio. En parte me alegro de no haber seguido ese estereotipo de adolescente que tenía mi pequeña e inexperta mente, pero joder, cómo cambiamos... Y de qué manera tan radical, en mi caso. Seh... recuerdo bien aquella temporada en la que experimenté de primera mano la crueldad del mundo. Fue como un aviso, una llamada, una señal de que la ignorancia y la confianza en esta sociedad no me llevarían a ningún lado. Aunque solía sonreír más, todo hay que decirlo. Pero me alegro de haberme dado cuenta de muchas cosas hace años, porque darme cuenta ahora sería... hmm... demasiado para mis hormonas de adolescente, quizás.


Me gustaría traer de alguna forma a mi yo de hace unos añitos para que entablase una larga conversación con mi yo de ahora. "Esa puta te traicionará, aunque te invite a helados ahora", "¿no te das cuenta de que es mejor que les frenes los pies?", "¿adónde vas con esos pelos, por dios?", "dile a tus padres que ya tienes edad para llevar eso, joder". Pero estoy segura de que mi yo inocente y casto proveniente de mi pasado me aconsejaría muchas cosas también... Ya sabéis... cómo sonreír y demás cosas que parece que solo se les dan bien a los niños. Creces y te olvidas de ser feliz. No apartamos los ojos de la espalda, empezamos a no fiarnos de nada ni de nadie casi inconscientemente. Pero supongo que gracias a ello podemos sobrevivir en este mundo carcomido de subnormales.
En fin, que ya ha pasado otro año en el que he alimentado mi Cajita de Ensueño con más recuerdos, experiencias y demás cosas que iré plasmando poco a poco en este maravilloso blog. Espero seguir llenándola hasta que las chonis tomen el poder del universo... Porque entonces, todo estará perdido. 

Gracias por leerme todo este tiempo nyaaa n.n/

Un añito más grande, Carol ✰❤(^ω^)❤✰

viernes, 3 de abril de 2015

Mi humilde opinión sobre las mentes humanas.

La belleza es muy subjetiva, es algo que cada persona encuentra en un lugar distinto. Una flor delicada, tal como una rosa, suele parecer bella por sus colores intensos, por la forma de sus pétalos... Pero para algunas personas es una flor bella por sus espinas, esas pequeñas defensoras de que las rosas deben permanecer intactas junto a su tallo. 

Sin embargo, quiero hablar de la belleza en el maravilloso y demente ser humano... Y siendo como soy, no sería de extrañar que encontrase la belleza en una puta olla, pero con toda mi sinceridad y hablando desde esta cabeza loca llena de ideas descabelladas, las mentes humanas me parecen la parte más bella y maravillosa del ser humano. Unas pequeñas pero sofisticadas cajas de ideas, capaces de imaginar lo inimaginable, convirtiéndose cada una de ellas en su propia edición limitada. Unas jaulas de pensamientos que de vez en cuando mandan pájaros con ideas escritas hacia el exterior para que salgan a la luz. Una parte nuestra capaz de volverse totalmente voluble según los estímulos que reciba. Para mí son un gran enigma o misterio, y por el mero hecho de serlo, me parecen bellas y dignas de ser analizadas durante horas... Aunque, sí, soy consciente de que quizás sea de esas personas, que tras conocer a alguien, empiezan a crear sutilmente un mini-cuestionario imaginario totalmente improvisado, lleno de preguntas sobre cómo puede pensar ese alguien acerca de algo, o sobre cómo debatiría ciertos temas. Pero me es inevitable no pensar en ello, abstenerme del maravilloso proceso de imaginar, empatizar, y con suerte, llegar a comprender...

Que sí, que el corazón y demás ñoñeces son lo más importante... Llámenme loca, pero eso nunca me fascinará tanto como una mente que sepa expresar todo el potencial de sus pájaros, una mente soñadora que consiga sorprender... Una mente no necesariamente inteligente, sino inusual... Una Cajita de Ensueño peculiar.

Carol ✰❤(^ω^)❤✰

domingo, 22 de marzo de 2015

Levántate

"No temas, pequeña idiota. Si lo ves todo gris, piensa que yo soy el lucero que te permite ver algo en esta cruda incertidumbre, aunque no sea algo que te guste ver. Nunca te dejaré a oscuras en este mundo."

Eh, tú, saco de penas. Levántate, ¿va? He dicho que te levantes. Sé que puedes leer esto de pie. Vamos... Bien, así mejor. ¿Qué? Ah, no, no era por nada. Era solo para que me prestases un mínimo de atención durante los próximos dos minutos. Me gusta manipularte. Pero no soy como ellos, tranquila, no voy a manipularte de esa forma. De hecho... no voy a manipularte, solo voy a hacerte ver algo.

He estado observando cada uno de tus movimientos. He visto tu pecho ascender y descender con cada respiración. Me he dado cuenta de que cuando te pones nerviosa, esa carita de Casper se tiñe de rojo. He llegado a comprender esa manía tuya de morderte las uñas. Y los he visto a ellos, a todos ellos, siempre. Menudos cabrones... No entiendo por qué. Bueno, sí. Es muy fácil comprender a esas cabezas vacías. Solo siguen a la sociedad como un rebaño de gilipollas. Pero, joder, ¿por qué entre ellos no había nadie con un mínimo de sentido común? ¿Por qué no había alguien como tú? El caso es que... quizás... si las cosas no hubieran sucedido así, tú no serías ahora como eres. Tu Cajita es tu Cajita, y se ha hecho muuuuy, muuuuuuuuy, demasiado fuerte. Una Cajita invicta. Te has vuelto alguien muy peculiar y quizás especial hasta cierto punto. Aunque... ¿era necesario todo ese sufrimiento? No lo sé. Ya ves que hasta a mí me abordan cientos de preguntas sin respuesta. Pero, pequeña, todo sufrimiento tiene su recompensa, y algún día te la entregaré. No sabes cuánto siento no haber podido intervenir, no haber podido degollar a todos esos monstruos con olor a humanidad que te clavaron sus garras en el pecho a través de sus miradas. Deja de cuestionarte tu existencia de esa forma tan cruel. Deja de torturarte, porque me torturas a mí. Yo te conozco desde el principio, desde ese principio inocente en el que no mirabas todo el rato a tu espalda y en el que regalabas sonrisas a todos. Por favor, ten seguridad en ti misma. Recuerda ese pasado feliz, y date cuenta de que eres esa misma criatura llena de esperanza y felicidad, pero magullada por la experiencia. Es cierto que el camino es largo y escarpado, pero TÚ puedes llegar hasta el final. Porque tú fuiste creada para hacer grandes cosas. Porque para ser feliz, antes debes hacerte fuerte. Porque yo, criatura, creo ciega e incondicionalmente en ti. Porque te estaré esperando al final de ese camino con los brazos abiertos, para que sean tu refugio el resto de tus días. Y porque aunque no lo creas, alojado en un rincón de esa Cajita, y poseyendo un pedazo de tu corazón, estoy yo. Y me quieres... Y te quiero. Adelante, ya puedes sentarte.

David Peter Lewis, para la Srta. Carolina Louise Lewis.



Carol ✰❤(^ω^)❤✰

sábado, 14 de marzo de 2015

Lo que sucede cuando tú, "criatura inocente", vas caminando.

Vas caminando con paso lento por el mismo lugar de siempre, pero sintiendo que aún así no perteneces ni pertenecerás jamás a ese sitio. Es curioso como la vida sabe perfectamente como ponerte en los lugares y momentos erróneos muchas veces... Y no digo que sea un error, simplemente una equivocación, tal vez la causa de esa fuerza efímera que asoma la cabeza algunas veces desde tu interior.

Siendo un error o no, caminas con paso decidido, observándolo todo con ojitos de inocencia... Aparentando una gran mentira, cubriendo la verdad de lo que es tu mente, una espantosa calamidad capaz de juzgarlo todo con crueldad hasta no dejar un títere con cabeza. Pero bueno, es algo que se venía venir, ¿o no? Que te juzguen tanto hace que tú, por defecto, también empieces a juzgarlo todo.

Como decía, vas caminando sin perder detalle de lo que te rodea, como si cada uno de esos árboles perfectamente cortados fuese a esfumarse si dejaras de mirarlo. Como si tuvieses miedo a olvidar de dónde vienes. Como si tuvieses miedo simplemente de eso, de olvidar. Y es que, esos planes tuyos de verte en un futuro lejos de este lugar, se realizarán, y que me maten si eso no llega a ser una verdad como un templo.

Así pues, caminas mirándolo todo, pensando que algún día no lo volverás a ver. Gente que anda con prisas, niñatas sentadas en escalones mientras esperan a sus novios con la compañía de un sugerente porro, niños que siguen el paso de sus padres y perros que saben que lo último que tienes para ellos son caricias y palabras tontitas.

Estás en tu elemento. Es irónico, ya que no, no pertenecerás nunca a ese lugar, pero estás en tu elemento. Son esas las situaciones en las que más cómoda se siente tu mente. Juzgando y escrutándolo todo, montándote historias sobre dónde acabarán en el futuro todas esas personas, o simplemente cediéndoles paso a tus usuales rompecabezas mentales. Es pura costumbre, joder. Eso de abstraerte del mundo cuando no te mola lo que te rodea, es un arte que tu Cajita de Ensueño lleva toda la vida cultivando. Cierras las puertas hacia el mundo exterior, y lo analizas, juzgas y reconstruyes desde las fortalezas de tu Cajita, como una diosa que tiene todo el poder y a la que nada le afecta. Y te encanta. Qué bien sabe entretenerte esa Cajita tuya...

Carol ✰❤(^ω^)❤✰

domingo, 15 de febrero de 2015

Pongámonos sentimentales

Uno de mis defectos o virtudes es mi ambición. Una ambición por conseguir cosas que no sé con certeza si lograré tener. Pero con suerte, quizás, algún día...

Con el tiempo he empezado a volverme como uno de esos soldados victoriosos que vienen de la guerra. Ganan, llegan a casa y creen que lo han logrado todo, sin embargo... Mientras estuvieron luchando y combatiendo, sucedieron muchas cosas de las que no se percataron. Perdieron familiares, lugares, salud... Y no se dieron cuenta, pues estaban demasiado absortos en sus absurdas luchas. A mí me ha pasado lo mismo. He perdido a mucha gente y estoy bien... pero a medias. Después de toda esta montaña rusa de emociones y sucesos a la que le puedo llamar "mi vida", hay algo en mí que se ha quedado trastocado, defectuoso, quebrado. Todos los golpes que me he pegado me han hecho cambiar, como tantas veces he dicho. Y una de las consecuencias de todo ello, aparte de esa manía que tengo por ocultar mis sentimientos en momentos en los que creo parecer débil, son las profundas huellas y heridas que se me han quedado ahí dentro... en ese sitio tan especial del que me cuesta hablar... En mi corazón. 

Me da igual si esta vez sueno cursi... Me la 
suda completamente. Pero mi condición de persona ambiciosa y soñadora aspira a que un día... alguien llegue y vea en mí algo, algo más allá de esta muralla de seriedad y rechazo que tengo construida para cercar mi corazón. Deseo que alguien se dé cuenta de que esta soñadora posee más sentimientos de los que aparenta. Deseo que alguien... con manos temblorosas se acerque a mi corazón algún día, lo coja, lo acaricie y cierre sus heridas con amor y... que al final me lo devuelva... 
Porque estaría dispuesta a hacer uso de mis sentimientos, esos que he encerrado durante todo este tiempo. Es un deseo algo patético... Ya que nunca mostraré lo que realmente soy: una pequeña marioneta de porcelana muy fácil de romper. Pero aún así... Aunque aparente ser una fría y rígida estatua de mármol, hasta las personas más frías y fuertes tienen sentimientos cálidos y profundos.

Carol ✰❤(^ω^)❤✰

domingo, 1 de febrero de 2015

Respira, observa, piensa, sonríe.

Hoy cerré los ojos y respiré aire nuevo, aire renovador. Hay algo en mí que por fin está cambiando, sí. No me están saliendo cuernos ni canas, es algo que simplemente no se puede ver. Mi percepción sobre las cosas se está viendo levemente distorsionada, y quizás sea eso lo que me lleva a querer llenar mi mente de nuevo material. Acostumbrada a tener las ideas fijadas en la frente con cadenas, estoy intentando romper muchas de ellas, para probar solo y exclusivamente aquello que me llame la atención. Me siento como una Blancanieves que sabe que en aquella manzana que le ofrecen hay algo malo, pero creo que eso será el principio de mis triunfos. Es increíble como después de todas las caídas por las que estoy pasando últimamente, pueda llegar a pensar en estas cosas, llamadas también pensamientos efímeros que cruzan mi mente a velocidad kilométrica... Pero que una vez escritas aquí, se ganan el nombre de cosas. Hay algo en mí que se está estirando y está desperezándose, y por una vez, voy a hacerle caso.
Voy a ser la prota de la famosa frase "La curiosidad mató al gato"... Porque quizás muriendo de esa manera... pueda lograr algo, algo que de verdad merezca la pena.

Carol ✰❤(^ω^)❤✰