domingo, 22 de marzo de 2015

Levántate

"No temas, pequeña idiota. Si lo ves todo gris, piensa que yo soy el lucero que te permite ver algo en esta cruda incertidumbre, aunque no sea algo que te guste ver. Nunca te dejaré a oscuras en este mundo."

Eh, tú, saco de penas. Levántate, ¿va? He dicho que te levantes. Sé que puedes leer esto de pie. Vamos... Bien, así mejor. ¿Qué? Ah, no, no era por nada. Era solo para que me prestases un mínimo de atención durante los próximos dos minutos. Me gusta manipularte. Pero no soy como ellos, tranquila, no voy a manipularte de esa forma. De hecho... no voy a manipularte, solo voy a hacerte ver algo.

He estado observando cada uno de tus movimientos. He visto tu pecho ascender y descender con cada respiración. Me he dado cuenta de que cuando te pones nerviosa, esa carita de Casper se tiñe de rojo. He llegado a comprender esa manía tuya de morderte las uñas. Y los he visto a ellos, a todos ellos, siempre. Menudos cabrones... No entiendo por qué. Bueno, sí. Es muy fácil comprender a esas cabezas vacías. Solo siguen a la sociedad como un rebaño de gilipollas. Pero, joder, ¿por qué entre ellos no había nadie con un mínimo de sentido común? ¿Por qué no había alguien como tú? El caso es que... quizás... si las cosas no hubieran sucedido así, tú no serías ahora como eres. Tu Cajita es tu Cajita, y se ha hecho muuuuy, muuuuuuuuy, demasiado fuerte. Una Cajita invicta. Te has vuelto alguien muy peculiar y quizás especial hasta cierto punto. Aunque... ¿era necesario todo ese sufrimiento? No lo sé. Ya ves que hasta a mí me abordan cientos de preguntas sin respuesta. Pero, pequeña, todo sufrimiento tiene su recompensa, y algún día te la entregaré. No sabes cuánto siento no haber podido intervenir, no haber podido degollar a todos esos monstruos con olor a humanidad que te clavaron sus garras en el pecho a través de sus miradas. Deja de cuestionarte tu existencia de esa forma tan cruel. Deja de torturarte, porque me torturas a mí. Yo te conozco desde el principio, desde ese principio inocente en el que no mirabas todo el rato a tu espalda y en el que regalabas sonrisas a todos. Por favor, ten seguridad en ti misma. Recuerda ese pasado feliz, y date cuenta de que eres esa misma criatura llena de esperanza y felicidad, pero magullada por la experiencia. Es cierto que el camino es largo y escarpado, pero TÚ puedes llegar hasta el final. Porque tú fuiste creada para hacer grandes cosas. Porque para ser feliz, antes debes hacerte fuerte. Porque yo, criatura, creo ciega e incondicionalmente en ti. Porque te estaré esperando al final de ese camino con los brazos abiertos, para que sean tu refugio el resto de tus días. Y porque aunque no lo creas, alojado en un rincón de esa Cajita, y poseyendo un pedazo de tu corazón, estoy yo. Y me quieres... Y te quiero. Adelante, ya puedes sentarte.

David Peter Lewis, para la Srta. Carolina Louise Lewis.



Carol ✰❤(^ω^)❤✰

sábado, 14 de marzo de 2015

Lo que sucede cuando tú, "criatura inocente", vas caminando.

Vas caminando con paso lento por el mismo lugar de siempre, pero sintiendo que aún así no perteneces ni pertenecerás jamás a ese sitio. Es curioso como la vida sabe perfectamente como ponerte en los lugares y momentos erróneos muchas veces... Y no digo que sea un error, simplemente una equivocación, tal vez la causa de esa fuerza efímera que asoma la cabeza algunas veces desde tu interior.

Siendo un error o no, caminas con paso decidido, observándolo todo con ojitos de inocencia... Aparentando una gran mentira, cubriendo la verdad de lo que es tu mente, una espantosa calamidad capaz de juzgarlo todo con crueldad hasta no dejar un títere con cabeza. Pero bueno, es algo que se venía venir, ¿o no? Que te juzguen tanto hace que tú, por defecto, también empieces a juzgarlo todo.

Como decía, vas caminando sin perder detalle de lo que te rodea, como si cada uno de esos árboles perfectamente cortados fuese a esfumarse si dejaras de mirarlo. Como si tuvieses miedo a olvidar de dónde vienes. Como si tuvieses miedo simplemente de eso, de olvidar. Y es que, esos planes tuyos de verte en un futuro lejos de este lugar, se realizarán, y que me maten si eso no llega a ser una verdad como un templo.

Así pues, caminas mirándolo todo, pensando que algún día no lo volverás a ver. Gente que anda con prisas, niñatas sentadas en escalones mientras esperan a sus novios con la compañía de un sugerente porro, niños que siguen el paso de sus padres y perros que saben que lo último que tienes para ellos son caricias y palabras tontitas.

Estás en tu elemento. Es irónico, ya que no, no pertenecerás nunca a ese lugar, pero estás en tu elemento. Son esas las situaciones en las que más cómoda se siente tu mente. Juzgando y escrutándolo todo, montándote historias sobre dónde acabarán en el futuro todas esas personas, o simplemente cediéndoles paso a tus usuales rompecabezas mentales. Es pura costumbre, joder. Eso de abstraerte del mundo cuando no te mola lo que te rodea, es un arte que tu Cajita de Ensueño lleva toda la vida cultivando. Cierras las puertas hacia el mundo exterior, y lo analizas, juzgas y reconstruyes desde las fortalezas de tu Cajita, como una diosa que tiene todo el poder y a la que nada le afecta. Y te encanta. Qué bien sabe entretenerte esa Cajita tuya...

Carol ✰❤(^ω^)❤✰