martes, 25 de agosto de 2015

¿Qué pasaría si...?

La niñita de porcelana abrió los ojos con pesar y miró al mundo con miedo. Todos sabemos que la niñita de porcelana es una sucia farsante, experta en aparentar una paciencia que no tiene. Experta en imaginársela e inventarla de la nada. Experta en hacerse creer a sí misma que todo iba bien y que las venas de la cabeza no se le estaban hinchando. Experta en... herniarse... poco... a poco... Experta en... experta... en... atosigarse... en... ponerse nerviosa... en... 
La niñita de porcelana tenía miedo de sí misma. Tenía miedo de lo que podía llegar a pasar si no paraban de apalearla. Tenía muuuucho miedo de todo lo que estaba pasando por su cabeza. Pero se controlaba... a duras penas... Se controlaba... sin querer... Se controlaba y no quería controlarse, sabía que si no lo hiciese una vena oculta en su interior explotaría y todo se cubriría con sangre. Sangre de quien estuviese cerca de ella... Sangre. Y en su interior la venganza la tenía atravesada con estacas y alambre de espino. La tenía atada de pies y manos. La tenía amordazada hasta los topes. No podía respirar. Estaba a un paso entre llorar y estallar en impotencia o hacer una masacre humana. La niñita de porcelana no sabía que hacer. Inspiraba, respiraba, jadeaba. Una lluvia de piedras y palos caía sobre su cabeza haciéndola gritar. Notaba la presión de aquella vena rebelde en su cabeza, y se mordía los labios con fuerza para controlarla mientras la sangre chorreaba de entre sus dientes. La presión... podía... con ella... Oía risas, carcajadas. ¿Quién podía ser tan cruel como para mofarse de su dolor...? De pronto todo se volvió oscuro.




Y fue entonces cuando ella empezó a reírse del mundo muy, muy, muy fuertemente... sin compasión.